Egg otorga 50.000 becas para que más colombianos se formen en programación

  • La organización de educación y tecnología Egg, anunció que ya fueron adjudicadas las 100 mil becas que lanzó en marzo pasado para toda Latinoamérica.

  • Ahora ofrece 50.000 becas más, exclusivas para los colombianos.

  • De esta manera busca ayudar a frenar el éxodo de jóvenes y adultos desde los países de Latinoamérica y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

La migración masiva de jóvenes y adultos hacia países anglosajones y europeos es una realidad que se ha instalado en todos los países de Latinoamérica, y Colombia no es la excepción. Las oportunidades laborales y la calidad de vida suelen ser más tentadoras tanto en Estados Unidos como en Europa, aunque eso implique tener que dejar atrás las raíces, la familia y todo lo construido en esta tierra.


La empresa latinoamericana de educación y tecnología Egg busca romper con esta tendencia. En marzo pasado lanzó una convocatoria de becas para que 100.000 personas de toda Latinoamérica aprendan a programar desde cero; estas becas cubren 100% del costo del curso y así ofrecen la posibilidad de mejorar sus condiciones económicas sin tener que dejar el país. Gracias al éxito de esta iniciativa, la organización agregó 50.000 becas más exclusivas para Colombia.

La demanda de programadores está en alza en todo el mundo y millones de puestos quedan vacantes por año por falta de talento digital, cuando podrían ser cubiertos por colombianos que trabajen de forma remota para cualquier punto del planeta. De hecho, con base en estimaciones de la firma global de consultoría organizacional Korn Ferry se espera que para 2030 queden 85 millones de puestos vacantes por falta de talento en el sector tecnológico.

Las becas que otorga Egg están destinadas al curso Programación desde Cero que tiene una duración de 7 semanas y no requiere conocimientos previos. Se trata de una capacitación 100% práctica que enseña a desarrollar el pensamiento lógico detrás de las aplicaciones y permite vivir una experiencia educativa innovadora de la mano de la cooperación. El objetivo es que los interesados den su primer paso en la formación hacia la industria digital y puedan descubrir si quieren seguir su formación como programadores.

Quienes decidan continuar por este camino educativo hasta convertirse en programadores, de la mano de Egg, serán acompañados por la organización para armar un perfil profesional que les ayude a conseguir su primer empleo digital, ese que les permitirá comenzar a cambiar tanto su realidad como la de su familia. De esta forma también podrán inspirar a sus amigos a seguir por este camino. Hoy, por su escasez en el mercado, un programador junior puede acceder a un salario que ronda entre los 800 y 1.200 dólares al mes, lo que supera ampliamente el promedio del sector privado. Y que va en aumento a medida que el profesional va ganando experiencia y se especializa.

“El desafío que estamos asumiendo es resolver la escasez de talento digital a nivel mundial a través de la tecnología que creamos. Por eso nos pareció fundamental desarrollar el área de empleabilidad que se centra, no solo en formar a las personas, sino en darles todos los elementos complementarios que necesitan para insertarse en la industria y vincularlos con los actores clave de la misma”, dijo Ignacio Gómez Portillo, Co-fundador y CEO de la organización, en relación al programa de empleabilidad creado recientemente en Egg.

En primera persona

Ariel Caruso es un joven argentino que experimentó en primera persona el poder transformador de conseguir un trabajo en tecnología. Él hubiera deseado estudiar una carrera universitaria, pero su papá se quedó sin trabajo y tuvo que conseguir un empleo en la construcción para apoyar a su familia. Una de sus alternativas era migrar en busca de un futuro mejor, lo que implicaba dejar atrás a sus seres más queridos. Hasta que descubrió en la tecnología, rama que siempre le interesó como hobby, la oportunidad de despegar su tan ansiada carrera profesional.

Y Egg, en alianza con otra organización internacional, jugó un papel fundamental en este camino ya que le permitió formarse como programador Full Stack. En menos de un año e incluso 10 días antes de obtener su diploma, consiguió su primer trabajo como programador en una empresa de ingeniería.

En este corto periodo Ariel pasó de trabajar de forma esporádica en la construcción y recibir poco dinero (que además la mayoría estaba destinado a mantener su hogar), a tener un sueldo fijo que le permitió comprar una computadora, mejorar su conexión a internet y conseguir su propio departamento. En definitiva, mejorar tanto su calidad de vida como la de su familia.

“A todos aquellos que están dudando si estudiar programación yo les diría que aprovechen, que el área está buscando talento y que, si están dispuestos a aprender y esforzarse, van a encontrar trabajo rápido y ese esmero se va a ver recompensado”, aseguró.

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